La resaca financiera de las festividades decembrinas trasciende lo cultural; es un desafío económico real que impacta la estabilidad de las organizaciones. Por ello, apoyar a los colaboradores frente a sus retos económicos inmediatos es fundamental. Implementar estrategias efectivas para mitigar cuesta de enero en colaboradores de la empresa se ha convertido en una prioridad para los líderes que entienden que el bienestar financiero es el motor de la productividad. Cuando un colaborador está agobiado por las deudas, su capacidad cognitiva disminuye drásticamente. En este contexto, ofrecer herramientas como educación financiera, acceso a salario on-demand, esquemas de trabajo híbrido y el cumplimiento de la NOM-035 es vital para reducir el estrés, retener talento y blindar los resultados del primer trimestre.
8 estrategias efectivas para mitigar la cuesta de enero de colaboradores en tu empresa
El arranque de año presenta un escenario complejo para la fuerza laboral en México. La combinación de la inflación acumulada, el ajuste de precios en servicios básicos y el sobreendeudamiento derivado de diciembre crea una tormenta perfecta que afecta el clima organizacional. No se trata únicamente de un problema de liquidez personal; es un desafío corporativo. Un colaborador preocupado por cómo pagar la tarjeta de crédito es un colaborador distraído, propenso a errores y con menor compromiso.
Datos recientes de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), realizada por el INEGI y la CONDUSEF, revelan una realidad alarmante: en México, solo el 53% de la población lleva algún tipo de registro de sus gastos, y apenas una de cada cuatro personas elabora un presupuesto formal. Esta falta de control, sumada a la presión de enero, detona niveles altos de ansiedad.
Para las empresas, la inacción es costosa. A continuación, desglosamos ocho tácticas avanzadas para desplegar estrategias para mitigar la cuesta de enero y transformar este desafío en una oportunidad de lealtad.
8 estrategias para mitigar la cuesta de enero colaboradores de la empresa
1. Reforzar beneficios que alivien el gasto cotidiano
Más allá del salario nominal, las prestaciones flexibles juegan un rol crucial. Enero es el momento ideal para potenciar la comunicación sobre beneficios existentes. Negociar convenios corporativos con gimnasios, farmacias o proveedores de útiles escolares puede liberar flujo de efectivo. Asimismo, el uso estratégico de vales de despensa permite a las familias cubrir la canasta básica sin tocar su sueldo neto, amortiguando el impacto inflacionario.
2. Acceso a liquidez de forma responsable y tecnológica
El modelo tradicional de préstamos está evolucionando. Una tendencia creciente en el sector fintech es el salario on-demand. Esta herramienta permite a los colaboradores acceder a una parte de su sueldo ya trabajado antes del día de pago. Facilitar esta liquidez evita que el personal recurra a créditos informales con tasas de interés anuales que pueden superar el 100%, protegiendo así la salud financiera del equipo.
3. Educación financiera práctica y accesible
De acuerdo con la ENSAFI, el 36.9% de la población reporta tener un nivel alto de estrés financiero. Las empresas deben facilitar talleres accionables sobre reestructuración de deuda y uso de apps de presupuesto. Invitar a expertos externos para sesiones de coaching financiero desestigmatiza el problema y empodera al colaborador para tomar el control de su cartera.
4. Planeación y ajustes personales de consumo
La organización debe fomentar una cultura de consumo responsable. Las áreas de Capital Humano pueden liderar campañas de ahorro interno, como el uso eficiente de recursos en la oficina o la promoción de espacios de comedor equipados. Esto incentiva a los empleados a llevar comida de casa, evitando el “gasto hormiga” en restaurantes, que puede representar hasta el 15% del ingreso mensual.
5. Comunicación clara y corresponsabilidad financiera
A menudo, el colaborador desconoce su paquete de compensación total. Enero requiere una campaña de comunicación empática donde se recuerde que la empresa es un aliado. Sin embargo, este apoyo debe basarse en la corresponsabilidad: la empresa pone las herramientas, pero el colaborador se compromete a utilizarlas para sanear sus finanzas.
6. Flexibilidad laboral como ahorro indirecto
El regreso a la presencialidad total puede ser un golpe duro al bolsillo en enero. Implementar o mantener esquemas de trabajo híbrido o home office durante este mes funciona como una estrategia de ahorro directo para el empleado. Al reducir los días de traslado, el colaborador ahorra significativamente en gasolina, transporte público, estacionamientos y comidas fuera de casa. Es una forma de “aumento invisible” que alivia la presión de liquidez inmediata.
7. Apoyo psicológico alineado a la NOM-035
El estrés financiero es un factor de riesgo psicosocial. Para cumplir cabalmente con la Norma Oficial Mexicana NOM-035, las empresas deben identificar y atender los factores que generan ansiedad. Ofrecer líneas de ayuda psicológica o programas de asistencia al empleado (PAE) para manejar la ansiedad derivada de las deudas no solo es un cumplimiento normativo, sino una medida humanitaria que evita el burnout y mantiene la operatividad de los equipos.
8. Upskilling como moneda de cambio
Si la empresa no puede ofrecer aumentos salariales en enero, puede ofrecer valor a través del conocimiento. Invertir en programas de capacitación (upskilling y reskilling) envía un mensaje poderoso: “Invertimos en tu futuro“. Aunque no pone dinero en el bolsillo hoy, aumenta la empleabilidad y el valor de mercado del colaborador, lo cual es percibido como un beneficio de alto valor que fortalece la retención y la moral del equipo en tiempos de “vacas flacas“.
El retorno de inversión del bienestar integral
Integrar estas 8 estrategias para mitigar la cuesta de enero colaboradores de la empresa cuesta de enero no es caridad corporativa; es inteligencia de negocios y anticipación. Las empresas que acompañan a sus equipos en la vulnerabilidad económica construyen una “cuenta de ahorro emocional“.
Este respaldo se traduce en métricas tangibles: menor ausentismo, reducción en la rotación de personal y un incremento en el engagement. Un equipo financieramente sano es un equipo enfocado, creativo y resiliente, listo para enfrentar los retos del año con energía renovada.


