Marias Gamesa retiró su empaque y logotipo para comprobar si los consumidores reconocían la galleta por su sabor, aroma y textura. La estrategia de PepsiCo dio origen a la campaña Me Late, reforzando la identidad e intuición de las familias mexicanas sin etiquetas visibles.
CIUDAD DE MÉXICO, 1 DE OCTUBRE DE 2026. — Las decisiones de mercadotecnia suelen apoyarse en el posicionamiento visual, pero Marias Gamesa prefirió someter a juicio su propia esencia. La marca decidió prescindir de sus elementos gráficos tradicionales para permitir que los atributos físicos del alimento hablasen directamente a los sentidos del público.
Lo que debes saber sobre el reto Marias Gamesa:
- Dinámica a ciegas: Marias Gamesa eliminó su logotipo para evaluar la lealtad visual y sensorial del consumidor.
- Atributos inconfundibles: El tostado, la textura crujiente y las notas de vainilla permitieron la identificación del producto.
- Plataforma Me Late: PepsiCo transformó los hallazgos del experimento en su nueva narrativa de comunicación familiar.
Cultura de consumo y reconocimiento de marca
Despojarse de la envoltura significaba depender únicamente de la memoria olfativa y gustativa acumulada durante décadas. Los participantes en el reto evaluaron el grado de tostado, la porosidad al contacto y ese matiz característico entre vainilla y naranja.
Asimismo, al prescindir de los códigos comerciales habituales, la respuesta de los usuarios confirmó que el perfil organoléptico del producto funciona como una huella dactilar en el mercado nacional.
“Poner a prueba el producto sin nuestros códigos de marca no fue un riesgo, sino una muestra de absoluta confianza en la historia que hemos construido durante generaciones con las familias mexicanas”. — Luisa Gutiérrez, Directora de Marketing de Gamesa.
Evolución de las marcas icónicas en el mercado mexicano
Por consiguiente, la multinacional PepsiCo busca refrescar la presencia de sus líneas tradicionales combinando el peso de la nostalgia con dinámicas de participación directa. La plataforma resultante busca enlazar la certeza de reconocer el alimento con las intuiciones cotidianas que guían la toma de decisiones en el hogar.
De igual forma, la industria alimentaria observa con atención estas iniciativas donde la calidad intrínseca del producto reemplaza temporalmente a la inversión publicitaria visual. El experimento demostró que cuando la identidad de un bien de consumo está profundamente arraigada, la marca subsiste incluso en ausencia de su propia etiqueta.



