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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días impulsó más de 50 proyectos sociales durante 2024. Estas iniciativas de ayuda humanitaria beneficiaron a casi un millón de personas en comunidades vulnerables de México mediante donaciones voluntarias y alianzas estratégicas.
CIUDAD DE MÉXICO, 6 DE ENERO DE 2025. — La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días presentó formalmente los resultados de su informe anual de asistencia social. El documento consolida las acciones ejecutadas en regiones como Chiapas, Oaxaca, Guanajuato, Estado de México y Quintana Roo, priorizando zonas con altos índices de marginación rural e infraestructura limitada.
Lo que debes saber:
- Impacto social: Los proyectos atendieron a casi un millón de personas en múltiples estados durante 2024.
- Cobertura territorial: Las iniciativas alcanzaron comunidades rurales prioritarias en más de trece entidades del país.
- Financiamiento solidario: Los recursos provinieron de donaciones voluntarias aportadas directamente por los miembros de la organización.
- Enfoque 2025: Las prioridades operativas abarcarán salud, inclusión, seguridad alimentaria, educación y desarrollo social.
Alianzas estratégicas para fortalecer la infraestructura de salud
Asimismo, la estrategia de intervención social se apoyó en la cooperación directa con organizaciones de la sociedad civil. Entre las instituciones aliadas figuran APAC, Fundación IMSS, Save the Children, MUCCAM, la Federación Mexicana de Diabetes, Fundación CIMA, el Banco de Alimentos y Un Kilo de Ayuda.
“Nuestro propósito sigue siendo llevar ayuda a quienes más lo necesitan, con el objetivo de fortalecer a las comunidades. Tenemos grandes proyectos en puerta para 2025, en los que el impulso de la salud, atención a los discapacitados, seguridad alimentaria, educación para todos y la atención integral de comunidades vulnerables serán pilares”.— Ranulfo Cervantes, Gerente de Ayuda Humanitaria de la Iglesia de Jesucristo.
Proyección sostenible y prioridades operativas para el sector social
Por consiguiente, las actividades desarrolladas abarcaron la prevención del cáncer de mama, jornadas de donación de sangre, rehabilitación integral para infantes con parálisis cerebral y asistencia legal a personas desplazadas. De igual forma, se destinaron insumos para la mejora de infraestructura hospitalaria y el equipamiento médico en diversas regiones.
En conclusión, la organización mantendrá como prioridad la sostenibilidad de sus programas de asistencia comunitaria. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días prevé expandir su red de cooperación institucional para garantizar que los proyectos proyectados hacia el próximo periodo fiscal mantengan una cobertura nacional homogénea.



