La Secretaría de Turismo de la Ciudad de México celebró la primera Feria del Amaranto 2026 en el Monumento a la Revolución. El evento vinculó a 45 productores locales con consumidores urbanos, impulsando la economía local y fortaleciendo la comercialización de la Feria del Amaranto de la Ciudad de México de forma directa.
CIUDAD DE MÉXICO, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026. — La Secretaría de Turismo de la capital formalizó los resultados de un encuentro comercial que busca revitalizar las cadenas productivas del suelo de conservación. El proyecto conectó a microempresas agroalimentarias con la demanda del mercado urbano.
Lo que debes saber:
Ventas directas acumuladas: Generación proyectada de aproximadamente un millón de pesos entre los 45 expositores participantes del sector agroalimentario local.
Promedio por expositor: Ventas estimadas de $16,368 pesos por participante, con un nivel de recuperación de inversión del 97.2%.
Contactos comerciales estratégicos: Un 77.8% de los productores participantes concretó nuevas alianzas y prospectos comerciales durante el encuentro capitalino.
Impacto comercial de la Feria del Amaranto de la Ciudad de México
El reporte de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México confirmó que el 86.1% de los módulos correspondió a productores de Xochimilco y Tláhuac. La oferta integró desde harinas y botanas hasta cosmética y platillos tradicionales elaborados por cocineras regionales.
Asimismo, los hábitos de consumo mostraron compras individuales de entre $50 y $1,500 pesos, promediando $450 pesos por asistente. Este flujo operativo permitió que ocho de cada diez expositores reportaran ganancias netas inmediatas.
“El amaranto es tierra, memoria, identidad y patrimonio vivo de nuestra Ciudad de México. Detrás de cada semilla están las manos de quienes han preservado sus saberes y una tradición milenaria.”— Alejandra Frausto Guerrero, Secretaria de Turismo de la Ciudad de México.

Oportunidades de mercado y desarrollo del suelo de conservación
Por consiguiente, la iniciativa impulsada bajo la administración de Clara Brugada Molina a través del Instituto de Promoción Turística demostró la viabilidad de integrar valor cultural y transaccional. La presencia de compradores nacionales e internacionales procedentes de Corea, Estados Unidos y Colombia abrió canales para la exportación y distribución a mayor escala de los productos agrícolas del sur de la capital.



