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Arca Continental y Coca-Cola México destinan más de 80 millones de pesos a la construcción de humedales artificiales para limpiar agua en México, logrando tratar de manera natural 1,900 millones de litros al año mediante infraestructura ecológica de bajo costo operacional.
CIUDAD DE MÉXICO, 1 DE FEBRERO DE 2025. — El acceso al agua limpia exige soluciones sostenibles que reduzcan la huella operativa industrial. En este contexto, Arca Continental y Coca-Cola México han consolidado una infraestructura ambiental basada en la naturaleza para la depuración de efluentes residuales en zonas estratégicas del país.
Lo que debes saber:
- Inversión sostenible: Destinan más de 80 millones de pesos para construir sistemas de saneamiento natural en comunidades vulnerables de México.
- Capacidad de tratamiento: Limpian más de 1,900 millones de litros de agua al año en Cihuatlán, Jalisco, y el valle de Mexicali.
- Filtración biológica: Utilizan biofiltros de arena, grava y vegetación especializada que reducen el gasto energético al operar por gravedad.
Sistemas naturales de filtración y recuperación de agua
Para entender la efectividad de estos proyectos, basta revisar su diseño operativo. La tecnología implementada prescinde de insumos químicos agresivos y aprovecha la gravedad para el manejo de lodos, abaratando costos de mantenimiento y reduciendo de forma considerable el impacto ambiental directo en las cuencas locales.
Asimismo, estas plantas biológicas capturan efluentes urbanos para procesarlos mediante biofiltros compuestos por plantas acuáticas y lechos de grava. La combinación de la actividad microbiana y la vegetación limpia las descargas, permitiendo reintegrar el recurso en labores productivas secundarias.
“Esta iniciativa demuestra cómo la colaboración entre el sector privado, el gobierno y la sociedad civil genera un impacto positivo directo en el medio ambiente y en la calidad de vida de las comunidades.”— Vocero Corporativo, Arca Continental.
Impacto comunitario, biodiversidad y proyecciones ambientales
Por consiguiente, la instalación de estas plantas de biofiltración trasciende el mero tratamiento hídrico. Además de elevar la calidad de ríos y lagunas aledañas, los humedales se transforman en santuarios donde proliferan aves migratorias y especies acuáticas que habían migrado debido a la contaminación previa.
De igual forma, el beneficio social resulta intangible pero cuantificable: el agua tratada abastece la agricultura local, fomenta viveros de plantas ornamentales y genera puestos de trabajo en el mantenimiento de la infraestructura. A futuro, este esquema de economía circular proyecta replicarse en otras regiones industriales con estrés hídrico de México.



