El laboratorio de innovación del Grupo BID formalizó una alianza con Fundación Capital para lanzar un programa que conectará a comercios locales y adultos mayores con herramientas tecnológicas. La iniciativa busca dinamizar las economías de barrio mediante capacitación y un fondo millonario.
CIUDAD DE MÉXICO, 11 DE JUNIO DE 2026. — La brecha en el uso de herramientas tecnológicas sigue siendo un freno para el crecimiento de los negocios locales y el bienestar de los adultos mayores. Con el propósito de transformar esta realidad, BID Lab expande la inclusión digital mediante el despliegue del programa Finanzas Conectadas 55+. El proyecto combina asistencia presencial y plataformas sencillas para que los comerciantes puedan recibir pagos electrónicos y los ciudadanos de la tercera edad realicen transacciones de forma segura.
El impacto en las tienditas de barrio gracias a que BID Lab expande la inclusión digital
La estrategia se enfocará en resolver las barreras de desconfianza y falta de infraestructura en los pequeños comercios. A través de un modelo híbrido que mezcla software accesible y asesoría humana, los participantes aprenderán a gestionar sus ingresos desde el celular.
Asimismo, esta intervención inicial se concentrará en las zonas con mayor actividad comercial de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La meta inmediata contempla integrar a la dinámica de pagos electrónicos a más de 45,000 personas en estas metrópolis.
“Buscamos generar evidencia práctica sobre cómo la tecnología, los servicios financieros y el acompañamiento centrado en las personas pueden contribuir a ampliar la participación económica y las oportunidades en las comunidades”.— Vocería Institucional, Dirección de Proyectos de Fundación Capital.
Financiamiento internacional y proyección hacia América Latina
Por otra parte, la ejecución del proyecto cuenta con el respaldo de una cooperación técnica no reembolsable de 2.29 millones de dólares otorgada por el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo. Este fondo permitirá asegurar la gratuidad y continuidad del acompañamiento técnico durante la primera etapa.
En conclusión, las lecciones operativas que deje el programa en el mercado mexicano servirán para diseñar las siguientes fases en Centro y Sudamérica. Países como Argentina, Paraguay y El Salvador adoptarán este esquema de inclusión para apoyar el legado social en la región.


