Quaker, Gamesa y Sabritas, en alianza con el Mundial Social México 2026, rehabilitan 20 canchas deportivas en siete estados. La iniciativa busca fortalecer el tejido social, beneficiando a más de 5,500 usuarios semanales y promoviendo entornos de paz.
CIUDAD DE MÉXICO, 24 DE JUNIO DE 2026. — El deporte trasciende las fronteras de la competencia para convertirse en un motor de transformación comunitaria en el marco de la próxima Copa del Mundo. Quaker, Gamesa y Sabritas han iniciado la rehabilitación de 20 canchas en siete estados, impulsando el Mundial Social México 2026 como una estrategia para consolidar espacios de convivencia, seguridad y bienestar integral.
Un legado deportivo con impacto social profundo
Asimismo, esta colaboración forma parte del compromiso con la Agenda 2030, donde la infraestructura deportiva se rediseña para fomentar la inclusión. Los espacios intervenidos no solo buscan el ejercicio físico, sino la reconstrucción del tejido social en comunidades estratégicas de la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Puebla, Guanajuato, Hidalgo y Quintana Roo.
Finalmente, el modelo de intervención prioriza la participación de líderes comunitarios, asegurando que cada cancha rehabilitada sea un entorno sostenible donde las familias puedan fortalecer sus vínculos y mejorar su calidad de vida.
“Creemos que las experiencias positivas, como el deporte, tienen el poder de conectar personas, fortalecer comunidades y generar sonrisas. Desde Quaker, Gamesa y Sabritas impulsamos alianzas que permiten transformar espacios en oportunidades reales para niñas, niños, jóvenes y familias. Nos sumamos a esfuerzos donde sociedad, gobierno e iniciativa privada construyen, juntos, un impacto duradero”.— Leonor Quiroz, Directora Senior de Comunicación e Impacto Social de Quaker, Gamesa y Sabritas.
Sostenibilidad y futuro en las comunidades
En conclusión, este proyecto representa una apuesta por la economía social y el valor compartido. Al garantizar que los espacios públicos se mantengan activos y seguros, estas empresas refuerzan su papel como agentes de cambio, proyectando resultados medibles en la reducción de factores de riesgo social y en el fomento de hábitos saludables.


