Un estudio de la firma EY muestra que solo el 18% de las organizaciones en México tiene un plan real para la reducción de la jornada laboral. La falta de preparación ante la reforma de las 40 horas podría disparar los costos de nómina hasta un 20% por la dependencia del tiempo extra.
CIUDAD DE MÉXICO, 27 DE MARZO DE 2026. — La cuenta regresiva para la reducción de la jornada laboral en México ha comenzado a generar nerviosismo en los pasillos corporativos. Un reciente informe de la consultora EY pone sobre la mesa una realidad incómoda: casi ocho de cada diez empresas están operando bajo una inercia que pone en riesgo su rentabilidad, al no contar con una estrategia clara para transitar hacia las 40 horas semanales.
El impacto financiero de la reducción de la jornada laboral y la parálisis operativa
Asimismo, el análisis destaca que el 72% de las compañías en el país se encuentra en una especie de parálisis táctica. No es un tema menor, pues EY advierte que, sin una optimización de los procesos, el costo de las plantillas podría subir drásticamente.
Por otra parte, la gestión del tiempo extra es el talón de Aquiles para muchas instituciones. El estudio revela que el 71% de las organizaciones depende actualmente de estas horas adicionales para sacar adelante su operación, lo que complica el cumplimiento de la nueva normativa.
De igual forma, existe una marcada desigualdad regional en cuanto a la prevención. Mientras que en Nuevo León y la Ciudad de México hay un avance notable en los planes de transición, en el resto de la República la visibilidad sobre los modelos de turnos es casi nula.
“Nuestro análisis revela que existe una barrera tangible para iniciar la transición: el costo asociado, especialmente en empresas que dependen del tiempo extra. Sin embargo, quienes ven esto como un catalizador de eficiencia reportan mejor retención y satisfacción laboral”.— Yeshua Gómez, Associate Partner de PAS – Rewards de EY.

Hacia una ventaja competitiva con tecnología y gestión del cambio
Finalmente, los expertos de EY sugieren que el camino no es solo legal, sino de transformación profunda. Recomiendan realizar auditorías en tiempo real y migrar hacia esquemas de compensación variable apoyados en herramientas tecnológicas.
En conclusión, la reforma de las 40 horas en México no debería verse como una amenaza, sino como la oportunidad perfecta para reimaginar el trabajo. Las organizaciones que logren poner a las personas en el centro serán, al final del día, las más inteligentes y sostenibles.


