Las acciones de ASCHOCO y el INEGI sobre la industria del chocolate y las MiPyMes en México reflejan un crecimiento del mercado nacional hacia septiembre de 2026.
CIUDAD DE MÉXICO, 1 DE SEPTIEMBRE DE 2026. — Rumbo a la celebración del Día Nacional del Cacao y el Chocolate, las cifras oficiales revelan el peso estratégico de esta cadena productiva en el país. El estudio desarrollado por el INEGI y la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares, A.C. detalla las acciones de ASCHOCO y el INEGI en materia de la industria del chocolate y las MiPyMes en México, evidenciando su impacto socioeconómico en diversas regiones del territorio nacional.
El protagonismo de las micro, pequeñas y medianas empresas en la cadena del cacao
El cultivo del grano se concentra principalmente en los estados de Tabasco, Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz. Asimismo, el noventa y ocho por ciento de los establecimientos dedicados a esta actividad pertenecen al sector de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Por otra parte, la distribución geográfica muestra una fuerte concentración en Oaxaca, la Ciudad de México y el Estado de México. Estas entidades agrupan cerca del cuarenta por ciento de los negocios chocolateros a nivel nacional, generando miles de empleos directos e indirectos.
Finalmente, las proyecciones económicas para el cierre de este periodo estiman un dinamismo superior al de otras regiones del mercado global. Las ventas al por menor continúan consolidando una tendencia positiva para toda la cadena de valor.
“Detrás de cada barra de chocolate hay una cadena de valor que va del campo a la fábrica, y de la fábrica al mercado internacional, donde cientos de empresas generan miles de empleos, desarrollan comunidades y contribuyen al crecimiento económico del país.”— Especialista del sector, Representación de ASCHOCO-CONFIMEX.
Proyecciones de crecimiento y ventas minoristas en el mercado mexicano
Las estimaciones basadas en datos de Euromonitor apuntan a que las transacciones al por menor alcanzarán cifras históricas durante el presente año. En conclusión, este comportamiento reafirma la competitividad del sector agroindustrial mexicano frente a los estándares internacionales.



