Un nuevo estudio de Ipsos revela que, aunque el 79% de los mexicanos respalda a su selección, existe un abismo de credibilidad hacia los influencers, quienes solo logran un 33% de confianza. El Mundial 2026 se perfila como un evento de contrastes entre el optimismo económico y miedos estructurales.
CIUDAD DE MÉXICO, 22 DE ABRIL DE 2026. — La pasión por el fútbol en México no es ciega. El reciente análisis de la consultora Ipsos, titulado “Entusiasmo mundialista vs dudas estructurales rumbo a la Copa del Mundo”, pone sobre la mesa una realidad compleja: el mexicano quiere la fiesta, pero le preocupa la logística. En un panel donde participaron figuras como Enrique de la Madrid, Fernando Schwartz y Jorge Vargas, se desmenuzó cómo la sociedad navega entre el orgullo de ser sede y la incertidumbre por la seguridad.
La caída de los influencers y el refugio en las voces autorizadas según Ipsos
Asimismo, el estudio arroja un dato demoledor para el marketing digital: los influencers han perdido su encanto, pues el 52% de los encuestados declara no confiar en ellos por falta de autenticidad. Por el contrario, la audiencia prefiere escuchar a analistas deportivos y exjugadores, buscando voces que realmente conozcan el terreno de juego.
Por otra parte, esta búsqueda de realismo se traslada al desempeño del equipo nacional. De igual forma, el 33% de los aficionados sitúa a México llegando apenas a octavos de final. El nivel de los jugadores y la gestión técnica son vistos como los principales obstáculos para romper el famoso techo de cristal deportivo.
“La conversación pública refleja posturas diversas. Un 36% lo percibe como una propuesta atractiva e innovadora, pero existe un legítimo deseo de mantener el protagonismo nacional frente a la organización compartida”.— Fernando Álvarez Kuri, Senior Business Director para Ipsos en México.

Hábitos de consumo: apuestas y la pantalla de casa
Por consiguiente, el hogar será el centro de operaciones para el 69% de los espectadores, quienes prefieren la televisión abierta sobre el streaming. Sin embargo, el mundo de las apuestas ha ganado terreno de manera silenciosa, con un 40% de los mexicanos familiarizados con esta dinámica, dispuestos a invertir montos moderados para añadir adrenalina a los encuentros.
Finalmente, el impacto económico es la gran esperanza, ya que el 85% anticipa beneficios reales para el turismo y el comercio local. En conclusión, el Mundial 2026 en suelo mexicano será una prueba de fuego no solo para los estadios, sino para la capacidad del país de proyectar una imagen de servicios de calidad y calidez humana ante el mundo.


