Santomar protege los ecosistemas marinos mediante su innovador sistema de Santomar acuacultura regenerativa, cultivando especies como la totoaba y el huachinango. Este esfuerzo científico busca garantizar la seguridad alimentaria frente a la sobrepesca.
BAJA CALIFORNIA SUR, 19 DE MAYO DE 2026. — En la víspera del Día Internacional de la Diversidad Biológica, la empresa reafirma su compromiso de proteger los océanos mediante la iniciativa de Santomar acuacultura regenerativa. Este esfuerzo integra innovación y sostenibilidad para crear procesos de crianza responsables que alivien la inmensa presión sobre los mares originada por la sobreexplotación y el cambio climático.
La urgencia de preservar el equilibrio oceánico
Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destaca que los peces aportan la quinta parte de la proteína animal que consume la humanidad en el mundo. Esta profunda dependencia alimentaria subraya la necesidad vital de cuidar la salud de los entornos marinos para las futuras generaciones.
Por consiguiente, resulta alarmante que el 66% del entorno marino ya presenta alteraciones severas causadas por la contaminación y la destrucción de hábitats, según advierten los reportes de la UNESCO. El declive acelerado de la biodiversidad exige adoptar acciones inmediatas y tangibles que reviertan el daño provocado por la actividad humana.
De igual forma, la compañía asume el reto produciendo especies bajo condiciones estrictamente controladas y basadas en investigación científica. Sus operaciones integran desde el nacimiento de los peces hasta su distribución final, respaldadas por la certificación internacional Kosher y el estándar BAP.
“El reto actual no es únicamente producir alimentos provenientes del mar, sino hacerlo sin comprometer su equilibrio. En Santomar® entendemos que el cuidado de la biodiversidad requiere evolucionar hacia modelos de producción más responsables”.— Pablo Konietzko, Director Ejecutivo de Santomar.

Especies clave y certificaciones de impacto mundial
Por otra parte, la organización destaca a nivel global por ser la única capaz de comercializar legalmente la totoaba, apoyando su recuperación poblacional en el Golfo de California. Como parte del programa “Totoabas a la Mar”, la empresa logró liberar 40 mil ejemplares juveniles durante el año 2025 para restaurar su hábitat natural.
En paralelo, el desarrollo pionero del cultivo de huachinango marca un hito investigativo en el sector, al ofrecer una alternativa viable y trazable que reduce drásticamente la necesidad de recurrir a la pesca extractiva tradicional.
Finalmente, el cultivo sustentable de ostiones demuestra que las granjas marinas pueden aportar de forma activa a la mejora de los ecosistemas. Estos moluscos, certificados por el Aquaculture Stewardship Council (ASC), actúan como filtros naturales que limpian y benefician la calidad del agua en el Pacífico mexicano.
En conclusión, la visión de esta empresa demuestra éticamente que producir alimentos de alta calidad y restaurar la naturaleza son metas que pueden navegar juntas en una misma dirección.


