La firma global Aon presentó su Encuesta Global de Gestión de Riesgos, destacando que los cambios legislativos y el precio de insumos son las mayores amenazas en México. El reporte de Aon subraya la urgencia de innovar frente a un ecosistema empresarial cada vez más vulnerable y propenso a interrupciones.
CIUDAD DE MÉXICO, 14 DE ABRIL DE 2026. — Navegar el mundo de los negocios en la actualidad se siente un poco como intentar predecir el clima en medio de una tormenta que no deja de cambiar de dirección. Según el estudio más reciente de Aon, las compañías mexicanas están operando en un entorno donde las reglas del juego se transforman constantemente, poniendo a prueba su capacidad para mantenerse a flote y, sobre todo, para crecer con seguridad.
Cambios regulatorios y materias primas encabezan los riesgos para Aon en el mercado mexicano
Asimismo, la investigación de Aon coloca a los cambios regulatorios y legislativos como la principal preocupación de los directivos, superando incluso la media global. Por consiguiente, el riesgo en el precio de las materias primas y la escasez de materiales se posiciona como el segundo factor más disruptivo para la estabilidad de las operaciones locales.
De igual forma, la interrupción del negocio sigue siendo una herida abierta para muchas organizaciones, pues un 40% de las empresas en México reportan haber sufrido pérdidas financieras por esta causa. En conclusión, la resiliencia ya no es una opción de manual, sino una herramienta de supervivencia diaria.
“La capacidad de las empresas para adaptarse a los cambios regulatorios será clave para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva. La resiliencia ya no se trata solo de sobrevivir, sino de innovar”.— Lorena Gutiérrez, Head of Commercial Risk Mexico, Centroamérica & Caribe de Aon.
Ciberataques y cambio climático: las amenazas que visualiza Aon para 2028
Por otra parte, la visión a largo plazo de Aon sugiere que para el año 2028, la desaceleración económica y los ciberataques escalarán en la lista de prioridades. Finalmente, la entrada del cambio climático como un riesgo crítico futuro obliga a las instituciones a invertir desde hoy en infraestructuras mucho más robustas y en seguros especializados.


